El Santo Cura de Ars contaba la siguiente anécdota:
“Un santo dijo un día a uno de sus religiosos:
- Ve al cementerio e injuria a los muertos.
El religioso obedeció, y al volver el santo le preguntó:
- ¿Qué han contestado?
- Nada.
- Pues bien, vuelve y haz de ellos grandes elogios.
El religioso obedeció de nuevo.
- ¿Qué han dicho esta vez?
- Nada tampoco.
- ¡Ea!, replicó el santo, tanto si te injurian, como si te alaban, pórtate como los muertos.”
No busco la felicidad fuera de mi interior donde mora Dios. Gozo de Dios en mi interior, aquí vivo continuamente con Él... Santa Faustina