Cuenta el P.Oscar Larraín:
Un joven jesuita viajó a Santiago con muchos encargos. Al llegar se encontró con el Padre Hurtado y le pidió la camioneta. Él sacó las llaves del bolsillo y le dijo: “Encantado, patroncito”. Apenas partió el joven en la camioneta, el Padre Hurtado salió a hacer sus numerosas diligencias en micro. Este detalle muestra su caridad espontánea.
La caridad no busca jamás la propia comodidad. San Camilo de Lelis