Estando Santa Faustina enferma en un hospital, ella misma narra en su diario:
“Hoy he sentido angustia porque hace ya una semana que no viene nadie a visitarme; cuando me quejaba ante el Señor, me contestó:
- ¿No te es suficiente que Yo te visito todos los días?
He pedido perdón al Señor y la angustia ha desaparecido. Oh Dios, fortaleza mía. Tú me bastas.”
“La gracia de Dios nos ayuda a andar y nos sostiene. Nos es tan necesaria como las muletas a un lisiado”
(Santo Cura de Ars)