En cierta ocasión un hombre le dijo al cura Brochero, luego de que este visitara a un enfermo de lepra.
- Señor Cura, no se exponga tanto a enfermarse... mire que vale más su vida que la de ese hombre. Ya lo ha confesado, déjelo que muera en paz.
- ¡Caray, que habías sido bárbaro! Si la lepra no vale nada... Si Dios quiere, ni el diablo me ha de contagiar. La lepra hedionda es la de adentro, y esa no se pega, esa se lava con la caridad.
- Pero exponerse, sin necesidad… refregándose con el leproso…
- ¡Déjate de zonzeras! ¿No mandas tú a tus hijas al baile a que se refrieguen con esos calaveritas que vienen de la ciudad? ¡Eso es peor que la lepra!
El desprendimiento y la humildad andan siempre juntas como dos hermanas inseparables... no temen nada a nadie, pues no le importa perderlo todo. Lo único que les preocupa es descontentar a Dios. Santa Teresa de Jesús