Cuenta el P.Víctor Risopatrón:
Partimos una noche de invierno con el P.Hurtado en tren a Concepción, en vagón de tercera clase. El Padre se sentó junto a la puerta, frente al baño. Le advertimos que tendríamos portazos, ventoleras y malos olores, y quedaban otros asientos. Él nos contestó:
- ¡Nosotros podemos viajar aquí! No vamos a dejar que otros sufran esas molestias, cuando nosotros podemos sufrirlas por amor de Dios!
El sufrir es de todos. El saber sufrir es de pocos. Padre Pio de Pietrelcina