HUMILDAD
Santos
“Cuando la gente enaltecía su santidad, ordenaba a algún hermano que repitiera insistentemente en sus oídos palabras de desprecio en contra de las voces de alabanza. Y cuando el hermano, muy a pesar suyo, lo llamaba rústico, mercenario, inculto e inútil, lleno de íntima alegría, reflejada en su rostro, le respondía: ‘Que el Señor te bendiga, hijo muy querido, porque lo que dices es la pura verdad, y tales son las palabras que debe oír el hijo de Pedro Bernardote’.” (San Francisco de Asís, LM 6,1)
“En un agua bien tranquila es posible distinguir hasta los más pequeños granitos de arena, y en la paz del alma se distinguen sus más pequeñas faltas: uno se ve a sí mismo tal como es, se conoce a sí mismo y se desprecia, pues conocerse y despreciarse son cosas inseparables; de ahí nace la humildad, que es el fundamento de todo el edificio interior.” (Fr. Ambrosio de Lombez – Tratado de la Paz Interior – Cap. V)
“La soberbia hace su voluntad, la humildad hace la voluntad de Dios” (San Agustín)
“En la medida en que los dones crecen en ti, haz que crezca también tu humildad de tal manera que puedas considerarlo todo como si fuera un préstamo. El crecimiento de los dones siempre debe ir de la mano del humilde reconocimiento del bienhechor excepcional que los proporciona, para que de tu corazón brote como un estallido una constante acción de gracias.” (San Pio de Pietrelcina)
"Digámonos con el pleno convencimiento de que nos decimos la verdad: alma mía, comienza hoy a hacer el bien, que hasta ahora no has hecho nada." (Padre Pio de Pietrelcina)
“Oh Jesús mío, no hay nada mejor para un alma que las humillaciones. En el desprecio está el secreto de la felicidad; cuando el alma llega a conocer que es una nulidad, la miseria personificada y que todo lo que tiene de bueno en sí misma, es exclusivamente don de Dios, cuando el alma ve que todo lo que tiene en sí le ha sido dado gratuitamente y que de sí tiene solamente la miseria, esto la mantiene continuamente humilde delante de la Majestad de Dios y Dios, viendo tal disposición del alma, la persigue con sus gracias. Cuando el alma se hunde en el abismo de su miseria, Dios hace uso de su omnipotencia para enaltecerla. Si hay en la tierra un alma verdaderamente feliz, ésta es solamente un alma verdaderamente humilde. Al principio el amor propio sufre mcuho a causa de eso, pero si el alma enfrenta valerosamente repetidos combates, Dios le concede mucha luz en la que ella ve lo miserable y engañoso que es todo. En su corazón está solamente Dios; un alma humilde no confía a sí misma, sino que pone su confianza en Dios. Dios defiende al alma humilde y Él Mismo se introduce en las cosas de ella y entonces el alma permanece en máxima felicidad que nadie puede comprender.” (Santa Faustina – Diario 593)
"El grado mas perfecto de humildad es complacerse en los menosprecios y humillaciones. Vale mas delante de Dios un menosprecio sufrido pacientemente por su amor, que mil ayunos y mil disciplinas." (San Francisco de Sales)
“La humildad es la verdad” (Santa Teresa de Jesús)
“Oh humildad, flor hermosa, veo que son pocas las almas que te poseen. ¿Será porque eres tan bella y a la vez tan difícil de conquistar? Oh si, una y otra cosa. Dios Mismo se complace en ella. Sobre un alma humilde están entreabiertas las compuertas celestiales y un mar de gracias fluye sobre ella. Oh, qué bella es un alma humilde; de su corazón como de un incensario se eleva toda clase de perfumes particularmente agradables que atraviesan las nubes y alcanzan a Dios Mismo y llenan de gozo su Santísimo Corazón. A tal alma Dios no niega nada; tal alma es omnipotente, ella influye en el destino del mundo entero; a tal alma Dios la eleva hasta su trono y cuanto más ella se humilla tanto más Dios se inclina hacia ella, la persigue con Sus gracias y la acompaña en cada momento con su omnipotencia. Tal alma está unida a Dios de modo más profundo. Oh humildad, arráigate profundamente en todo mi ser. Oh Virgen Purísima, pero también humildísima, ayúdame a conquistar una profunda humildad. Ahora comprendo por qué hay tan pocos santos, porque son pocas las almas profundamente humildes.”
(Santa Faustina – Diario 1306)
“Soy como un cepillo en manos de Dios… Si hubiese encontrado un sacerdote más indigno y más ignorante que yo, lo hubiera puesto en mi lugar, para dar a conocer la grandeza de su misericordia para con los pecadores.” (San Juan María de Vianney)
“El desprendimiento y la humildad andan siempre juntas como dos hermanas inseparables. ¡Hermanas poderosas, señoras del mundo, libertadoras de todas las cadenas y enredos! Tan amadas del Maestro que nunca se las vio sin su compañía. Estas hermanas inseparables no temen a nada ni a nadie, pues no les importa perderlo todo. Lo único que les preocupa es descontentar a Dios.” (Santa Teresa de Jesús)
“El corazón humilde desea sinceramente ser tenido en poco y desea ser perseguido y condenado sin culpa, aún en cosas graves. Pues el verdadero humilde, al compararse con Jesús que fue condenado sin culpa, ve claramente que personalmente merece todo eso y mucho más.” (Santa Teresa de Jesús)
“La medida verdadera de nuestra proximidad a Dios, es la dama humildad” (Santa Teresa de Jesús)
“El humilde se contenta con lo que le toca: si se trata de servir, sirve; si le toca trabajar fuerte, lo hace y si le dan regalos (contemplación) con admiración y agradecimiento los recibe, aunque piensa que no le corresponden. Todas sus acciones y pensamientos le parecen insignificante para tan gran Señor.” (Santa Teresa de Jesús)
Biblia
"Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio." (Mt 11,29)
“Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los soberbios de corazón. derribó a los poderosos de su trono y elevó a los humildes. Colmó de bienes a los hambrientos y despidió a los ricos con las manos vacías.” (Lc 1,51-53)
"El Señor tiene predilección por su pueblo y corona con el triunfo a los humildes." (Sal 149,4)
“El Señor es bondadoso y recto: por eso muestra el camino a los extraviados; él guía a los humildes para que obren rectamente y enseña su camino a los pobres.” (Sal 25,8-9)
“Él realiza obras grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar. Derrama la lluvia sobre la tierra y hace correr el agua por los campos. Pone a los humildes en las alturas y los afligidos alcanzan la salvación.” (Job 5,9-11)
