Cuenta Juana-María Chanay: Le envié una mañana un par de zapatos forrados, enteramente nuevos. i Cuál fue mi admiración al verle, por la tarde, con unos zapatos viejos, del todo inservibles! Me había olvidado de quitárselos de su cuarto.
- “¿Ha dado usted los otros?”, le pregunté.
- “Tal vez, sí”, me respondió tranquilamente.
“El desprendimiento es dejar todo para abrazarse a Dios. Es entregarse totalmente a él sin dividirse en partes.”
(Santa Teresa de Jesús)