Cuenta la misma Madre Teresa:
“Un día un niño pequeño, de nada más que cuatro años, un niño indio, vino con sus padres y me trajo un tarro de azúcar. Me dijo: "Estaré tres días sin comer azúcar. Dé esto a sus niños". Aquel niño pequeño amaba hasta el sacrificio."
El amor auténtico duele… Jesús, por nosotros, murió en la cruz… en el verdadero amor está presente el sacrificio. Santa Teresa de Calcuta