Se cuenta que el "Papa Bueno", uno de los Papas más entrados en kilos que ha tenido la Iglesia, cada vez que se subía a la silla gestatoria lo hacía a regañadientes, murmurando su desencanto por el esfuerzo. Y que la primera vez que subió a ella preguntó con una sonrisa a quienes iban a cargar con él:
- ¿No se hundirá esto con tanto peso?
La alegría es oración, la señal de nuestra generosidad, de nuestro desprendimiento y de nuestra unión interior con Dios. Santa Teresa de Calcuta