Cuentan que San Pedro, minutos antes de ser crucificado en Roma, exclamó:
- ¡Señor, yo he deseado imitarte... pero no me consideré digno de ser crucificado en la posición en que a ti te crucificaron!
De esta manera, Pedro murió mártir, crucificado con su cabeza orientada al suelo...
Quien tiene la misión de decir cosas grandes, está obligado igualmente a practicarlas San Gregorio Magno