Cuenta el P.Oscar Contreras sobre el Padre Hurtado:
Llegaba después de medianoche, muy cansado, de sus salidas recogiendo niños vagos, para dejarlos bien instalados en el Hogar de Cristo. Luego, después de pasar un largo rato en la Capilla, en fervorosa oración, se retiraba a descansar, para levantarse muy temprano.
Frecuentemente sucedía que pocas horas después de acostarse, lo llamaban por teléfono para atender algún enfermo grave. Nunca permitió que otro fuera en su lugar, sino que se levantaba y salía sin demora.
Transformar nuestra vida diaria en apostolado; que nuestro día sea una Misa prolongada. San Alberto Hurtado