Cuentan que San Felipe acostumbraba saludar a sus amigos con estas palabras:
- Y bien, hermanos, ¿cuándo vamos a empezar a ser mejores?
Si éstos le preguntaban qué debían hacer para mejorar, les explicaba y los llevaba consigo a cuidar a los enfermos de los hospitales y a visitar las siete iglesias, que era una de su devociones favoritas...
Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi voluntad con la voluntad de Dios. Santa Faustina