Entre las numerosas audiencias concedidas a personajes importantes y no tanto, recibió un día a un senador nortemaericano.
El senador se presentó, dando a conocer su religión, diciéndole:
- Santidad, yo soy baptista.
A lo que el papa contestó con su sonrisa de siempre.
- Y yo soy Juan. De modo que ya estamos completos.
Juan Bautista, el precursor del Señor.
Mi amor reina en el padecimiento, triunfa en la humildad y goza en la unidad. Santa Margarita María de Alacoque