Siendo ya Santa Bernardita, la vidente de las apariciones de la Virgen en Lourdes, religiosa de las Hermanas de la Caridad de Nevers que se ocupaban de la escuela y del hospital, un día una hermana religiosa le enseñó una foto de los lugares de Lourdes y manifestaba la grandeza de haber sido elegida para tan gran don. Bernardita se limitó a sonreír y, con aparente ingenuidad, preguntó:
- Hermana, ¿para qué sirve una escoba?
- Para barrer.
Bernardita siguió preguntando:
- ¿Y después?
- Se guarda en su sitio, detrás de la puerta.
- Así ha hecho la Virgen conmigo. Me usó y me ha vuelto a poner en mi sitio. Y yo estoy muy bien así.
El humilde se contenta con lo que le toca: si se trata de servir, sirve; si le toca trabajar fuerte, lo hace y si le dan regalos con admiración y agradecimiento los recibe, aunque piensa que no le corresponden. Santa Teresa de Jesús